domingo, 24 de febrero de 2008

LA NIÑA Y LA BESTIA.
Igual que en los últimos diez años, como cada semana previa en la que lo que toca es hartarse a escuchar pronósticos y premios seguros a quien acierte las cinco categorias principales, ya le he mandado a Oscar mi quiniela. A mi amigo, quiero decir. Comenzamos apostándonos lo que no teníamos y ahora nos lo tomamos con más ligereza, al menos yo, acostumbrado a perder casi siempre, que solo me queda la distancia para contemplar con cierta suficiencia tanto fallo, apuestas arriegadas que me llevaron terraplen abajo, junto a Sofia Coppola, Ang Lee o Clin Eastwood, que un día cambié la pasión por la lógica y a ésta por los blogs de apuestas donde suelen hilar bastante más fino.

Ya era demasiado tarde. Suele pasar que las películas candidatas llegan a los cines después que mi quiniela y no tengo posibilidades de enmendar a nadie. Pero he visto estos dos días a dos de las favoritas: No es país para viejos y Juno. Me esperaba eso mismo, cada una en su genero. Los hermanos Coen llevaban mucho tiempo sembrando dudas y engordando su filmografía de cosas mediocres. Así que muchos ya pensabamos que este momento nunca llegaría. Como no he leido el libro no tengo la posibilidad de quejarme al apuntador por esa puta manía de no saber hacer coincidir mi universo emocional con el que esta gente tiene en su cabeza. Y para Juno será el mejor guión original. Es lo que también dicen los blogs.

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