martes, 18 de noviembre de 2008


LA UNIVERSIDAD EN ESPAÑA.

Me piro unos días de España y a la vuelta me encuentro que nada es comparable a lo que me dejo atrás. Que como aqui no se come en ninguna parte, dicen los que no se han pasado nunca por el bar de carretera donde voy todos los miercoles. Que cuesta pensar en otras excelencias académicas que no sean las nuestras. Y que nadie folla tanto como aquí. Y pienso en Cassano y en cómo explicar en cuatro lineas la diferencia entre un erasmus medio y un italiano de paso en el Madrid. Que no hace falta que el Lisbon Council me recuerde los cubatas que se bebe esta gente a diario. Que el propio informe parece hecho por becarios con gana de notoriedad. Solo los políticos o los Premios Principe de Asturias podrían ser capaces de confundir el Dyc con el Ballentines y el Ballentines con un gigante y media docena de molinos. Y eso es algo, por ejemplo, que nunca le pasaría a un Erasmus.

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