domingo, 3 de octubre de 2010

QUIERO PROMETER Y PROMETO.
Nunca nada ocurre de pura casualidad. Quiero decir, que a veces hay cosas, extrañas en la forma, que conviven aparentemente sin conexión en una espacio inmenso y están sorprendentemente relacionadas entre sí. La sección de baloncesto del Real Madrid, por ejemplo, ha tenido la desgracia de devenir en una afición a su misma altura, que refleja mejor que ningún libro de ruta los virajes que atropelladamente la han llevado hasta donde ahora mismo está. En el imaginario punto de ninguna parte.

La respuesta a los problemas la ha traducido esa afición en un festival de tiro del que no se salva ni el utillero. La huida hacia el pasado como sistema. Mira que fácil me lo monto. Que vuelva Plaza. Que vuelva Luyk. Que vuelva Lolo. Que vuelva George Karl. Que vuelva Jareño. Que vuelva Maceiras. Que vuelva Imbroda. Que vuelva Plaza. Que vuelva Messina (algún día lo escucharé). Que vuelva Lorenzo Sanz Jr. (esta es de traca!). Que vuelva Ramón Fernandez. Que vuelvan Bullock (con cuarenta años), Tunceri o Mumbru.

Está claro que se necesita que vuelvan los títulos y la gente comience a pensar. En un futuro inmediato del que desaparezcan los fantasmas. A no moverse impulsivamente en el album de fotos y a creer que en la primera que sobresale de la pila está la solución.

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