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lunes, 14 de marzo de 2011

NO ME HABLES DE REACTORES.
La fatalidad ha querido que los reportajes en Asia-Pacífico (de donde es correponsal hace unos meses) le sorprendan a Almudena Ariza como caidos del cielo. Es un decir. Vienen al continente de todas partes, por agua y tierra, y no dejan que la tía se tome un respiro. La ves a pie de cuneta, testigo del tsunami, haciendo cálculos, como si fuera el sorteo del niño, para ver donde va a caer el próximo. No ha escogido mala zona. Lo dicen los expertos del tema, que ahora salen como las culebras en los días de agosto, cuando hay nube, hablando de energía y sostenibilidad. Si cobra por noticia se hace de oro. De otro manera, lo de ser reportero es lo que tiene. A Rosa María Calaf me la imaginaba tomándose un wishky con algún japonés de un hotel de alguna cadena importante, al lado de Bill Murray, escuchando el sonido de un piano. Ahora enciendes la tele y la ves a ella, hablando de reactores, pronunciando con dificultad los nombres de los pueblos desolados que han quedado para nada. Habla el coordinador de IU. Explica él también lo que sabe de reactores. Me acuerdo de la canción de Richi y la encajo en la noticia como la piel de una de esas culebras, como si se tratara una banda sonora.

jueves, 22 de julio de 2010

VENGA. CON LOS CURAS.
La culpa es de la gente. Si todavía va a ser verdad que los que escuchaban el Carrusel Deportivo de los domingos lo hacían por él. Los mismos que le han hecho un grupo en facebook y esperaban ansiosos la noticia de que, finalmente, Paco González continuará su carrera profesional en la COPE, con los curas, aunque, nada de nada, se adelanta a tiempo el tío por si las moscas, ni domingos ni fiestas de guardar. No me interesa tu pasado ni lo que puedas hacer. Me la sudan tus decisiones o la mierda que haya que justificar, echando tierra encima o a un lado, me da igual, que firmes un contrato vitalicio o que peregrinen caravanas de autobuses a escucharte hablar. Lo único que me molesta es el egocentrismo desmedido y ese ánimo absurdo de notoriedad.

jueves, 27 de mayo de 2010

SABEN AQUÉL QUE DICE...?
Todo el mundo dice que Eduardo Inda es tonto. Hay unanimidad en el tema. Y la verdad es que ése es el mensaje que precisamente él mismo parece querer transmitir y el que le obliga a uno a recoger el guante y concederle el mínimo beneficio de la duda. La duda oscura. Anima a la gente a levantarse de la silla y clamar al cielo. No son las portadas el problema. Es la linea editorial. Joder con la palabra. Hay un mensaje finísimo de imbecilidad que hila todas las reflexiones del periódico de un tiempo a esta parte. Y a lo mejor el problema es simplemente de cantidad. Que no puede serlo tanto. O que, de lo contrario, no puede ser verdad.

Apenas recuerdo dos o tres directores de Marca desde hace treinta años. O de siempre, vaya. A Manuel Saucedo, por el tema del baloncesto. Parecía un tío sensato, escribía en Gigantes y hacía las crónicas de Copa de Europa del Madrid a primeros de los 80. Me vienen también a la cabeza los nombres de Elías Israel, porque conozco muy poca gente que se llame Elías, no por otra cosa, y el de Luis Infante Bravo, que, fíjate tú, con certeza no sé bien si el puticlub que dirigía entonces era el del Marca o el del As.

Nadie dijo que destacar fuera sinónimo de nada o que para hacerlo hubiera que patentar una cabeza nuclear o descubrir la rueda. Eso es un invento. Uno puede ganarse la vida como uno de esos humoristas que vendían sus casetes en las gasolineras o ejercer el humor con más oficio en la jefatura de un ministerio, un equipo de futbol o un periódico. Inda confunde la repercusión mediática con el prestigio, algo que dudo que a estas alturas, perdido en el monte, a donde se ha tirado el día que discurrió lo de su mensaje y sus chorradas, sepa lo que es. Allí vaga con una cantimplora y una mochila. Y en el Real Madrid confunden a Inda con un ministro.

martes, 10 de noviembre de 2009

LA VELADA DE LAS ILUSIONES.
Los Premios Ondas son esos que dan los de Prisa, no?- contestó el de Grao (Jose) , con otra pregunta, a la revelación que hizo Enrique, que no se qué coño esperaba que dijeramos, de que El Largero de José Ramón de la Morena se había hecho con uno de ellos, mira tú que proeza, y todos nos empezamos a reir. Estabamos en mi casa, haciendo un botellón. Los Ondas eran ya bastante conocidos, pero no lo suficiente. La calidad de los premiados puso luego los premios en su sitio y los que lo recibieron hace diez años posiblemente hubieran querido recibir la medalla de las Artes de Fran Rivera antes que coincidir en el palmarés con el último esbirro de moda o la pajita experimental que se les ha ocurrido este año a los de Cuatro. Que sí, hombre. Jorge Javier. La de la serie del Duque, Paula Vazquez y todoquisqui estaba en la fiesta. Los Ondas son una mierda. Lo dijo el de Grao. Yo ni quito ni pongo una letra a todo aquéllo.

viernes, 30 de octubre de 2009

OS MIRO. CHAVALES.
Que yo recuerde, envejecer nunca fue sinónimo de hacerse más listo. Nadie dijo nunca que la edad y la inteligencia guardaran una relación proporcional que echara años encima y toneladas de sabiduría al que resistiera al paso del tiempo. Es verdad que periodicamente se empeñan en lastrar la juventud de penalidades y defectos porque, esa es otra, tampoco creo que tener menos de treinta años te capacite para otra cosa distinta que no sea salir diez días seguidos de marcha o hacer el test de cooper sin rechistar. Pero lo de los viejos es un tema superado que es aplicable indistintamente al jubilado pensionista que al que todavía ejerce su magisterio y se piensa ingenuamente que aun posee licencia para todo por el simple hecho de tener más de cincuenta años.

Me vale como ejemplo el de Mercedes Milá. Sus artes son bastante comunes. Cada año que cumple lo acompaña de un bagaje que ella piensa que es inconstatable, un lustro luchando contra el franquismo o decadas de resistencia por de la defensa de la libertad de expresión y los derechos humanos (en Madrid o en el Tibet, es lo mismo) y confunde su experiencia con la nuestra, como si al creerse más lista se pensara ingenuamente que todos los demás no tenemos memoria o somos tontos. Milá fue siempre insufrible. Hace 30 años tuvo gracia verla expresarse con aquel desparpajo que hoy la evolución del medio ha reducido a cenizas. Rodearla de la muchachada de GH, colocarla en la tesitura de entrevistar al sub-30 que adolece de todos los síntomas de su enfermedad juvenil ha podido ser una de las causas. No le he hecho ningún bien creerse más lista que Fran el de Barcarrota, Nicki o Dani Sucio. Ni pasarse asiduamente por el quirofano. Para quien recita la cantinela de lo bien que envejece esta mujer y lo sabia que es, que le aproveche. Salidas de tono, intransigencia, nepotismo. Todo lo que veo de ella estos meses me sugiere la misma canción. La única opinión que vale es ésta. Coño, la mía.

sábado, 17 de octubre de 2009

JUGÓN.
Hay una finísima relación entre los recuerdos y el tiempo. Hoy siento que he perdido la mayoría de aquéllos momentos ahora que me entero de que Andrés Montes ha muerto y de que su figura pertenece desde hace unas horas al mismo pasado en el que amontonaba hasta ahora sus recuerdos. Cientos de retransmisiones y un puñado de anécdotas que siempre tendré en mente cuando vea un partido o pise un restaurante. Queda su actitud frente a la cámara y su manera de ver la vida. La que deja con poco más de 50 años. No era tan mayor, pienso. Recuerdo sus apuntes desde el Polideportivo Magariños a mitad de los 80, sus viajes con el Madrid en Copa de Europa. Y sus retransmisiones de NBA, claro, con Daimiel, que le trajeron la popularidad y la gloria y le ocultaron el porvenir que le aguardaba esperando, tres años más tarde, con todas las facturas que su personalidad injustamente le iba a hacer pagar. Era un fantástico narrador y un pésimo comentarista. O al revés. No sé lo que vio en él La Sexta cuando lo fichó. Odiado y admirado a partes iguales, he leido esta mañana. He perdido momentos que hasta ahora mismo pensaba que ni siquiera me pertenecían. Y me siento además muy triste y tremendamente viejo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

CONEXIÓN ASTURIAS.
Supongo que toca recordar a Emilio Tamargo por todo lo que representó y no por lo que fue. A mí aun me quedan los rescoldos de aquélla prejubilación retardada donde confundía los ciclistas y luchaba contra el silencio, haciendo equilibrios por no quedarse callado y hablar del tiempo. En una etapa del Tour o en la visita del Papa a Covadonga. Sería injusto valorar su trayectoria por sus pifias junto a Angel Maria de Pablos y no detenerse en lo que hacen estos días los que le conocieron, su calidad humana y los guebos que tenía que ponerle para hablar bien del Sporting y disimular sus colores. Porque crecimos con el cuento de que no era del Oviedo. Pero todos lo sabíamos. Y ahora, con su muerte, la banda sonora de todos aquellos años donde compartía escenario con Maxi Alberto Rodriguez, José Luis López del Valle o Fernando Losada, todos nos sentimos un poco más viejos.