Mostrando entradas con la etiqueta oviedín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oviedín. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de junio de 2009

APEADERO.
El Oviedo siempre tuvo porteros demandantes de protagonismo. No sé bien por qué pero desde Viti las cosas nunca fueron igual. Viti era de los que recibía los insultos del fondo sur de El Molínón con dignidad. Y hasta para recibir hay que tener clase y decencia. Luego llegó Esteban, siempre enamorado de aquel discurso de la ambiguedad y del rollo de que yo también tengo muy buenos amigos que van a la playa en Gijón y los estertores del descenso produjeron a partir de entonces seres anónimos que reclamaban un lugar en la triste historia de esta rivalidad que pensaba que cada vez me traía más de lado. Había un tal Jonathan, que circulaba por la cuenca con un Mercedes descapotable y quería parecerse a Cañizares. Nunca más se supo de él. Y ahora Javi me habla de Aulestia. Me cuenta lo del balcón del ayuntamiento. Y me dice, echale guebos, que el tío es de Ondarroa y que para clebrarlo se fueron todos con Gabino a comer cabritu o corderu o no sé qué pollas que cocina Gabino en esa finca de Cangas de la que siempre se habla como si fuera el rancho de David Hasselhoff. Supongo que no podría imaginar un colofón más digno a este momento extasis del ascenso. Yo estaría debajo de la cama enjugando la verguenza. Estos pollos no la tienen. Son penosos. Antes había que vestirse por los pies para subir a saludar al balcón de una ayuntamiento. Ahora invitan a deshacer el mito y buscar premisas menos nobles para que todos tengan su oportunidad. Celebrar la celebración, subios a un autobús descapotable o bajar a Trubia en una gabarra y disfrutar. Algunos dan pena.

miércoles, 20 de mayo de 2009

DOS MILLONES DE COMENTARIOS A ESTA NOTICIA.
Cualquier sistema que persiga la interactividad perfecta con resultados más o menos dignos tiene sus grietas. De lo contrario, en la página de LNE, por ejemplo, la porra del resultado del próximo domingo del Sporting tendría sus horas contadas, pero al revés, que ya hace meses que debería de haber desaparecido. Hay tres mil y pico lectores que pronostican que el domingo en Valladolid perderá el Sporting 9-0. Cuatro mil y pico hablan de un 7-0. Poca confianza en la defensa de Preciado. En la pestaña no permiten introducir más goles. La semana pasada se especulaba con el 0-7 ó 0-9 como resultados más probables demostrando la grandeza de esto de la democracia y que la gente, coño, a veces también se equivoca. Cuando me imagino al oviedista haciendo click y mordiendo la lengua, veo a Javi, el último chiribí, en su pueblo de Cuenca, donde trabaja para una concesión de la Autopista, matando las horas con la dichosa porra.

Y eso, si es que la interactividad en sí es un fin y no un simple soporte propagandístico de modernidad o una engañifa para sacar la pasta. Que me expliquen, de lo contrario, porque nadie hace nada por remediarlo. Vamos a pulsar la opinión de la calle, dicen a veces. Y te metes en la página del Marca y ni te cuento. En los blogs a veces es peor. Un tío que se hace llamar Celeminio o algo así llama a los hinchas blancos (qué metafórico) mandriles y provoca doscientos mensajes de respuesta en Maragota, que terminan siempre cargándose la página un par de días porque el administrador de Terra es un borracho y no da soluciones. Pasa lo mismo en la del El País o en Expansión o en el foro putero de Torbe. Comentarios, encuestas, votaciones, sms. Van a acabar con el mundo. Y terminarán como pasó con el canal 47 de Sevilla, donde -se quejan mis amigos amargamente- la tira para los mensajes de movil terminó siendo más grande que la peli porno de los viernes por la noche.