Mostrando entradas con la etiqueta athletic. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta athletic. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de octubre de 2009

UN DÍA DE ESOS.
Hay días en el año, uno de esos, en los que parece que nada puede salir mal. Media docena. Amanece muy fresco y a las dos horas ves que hace un tiempo de puta madre y que el sol calienta lo suficiente como para que no te puedas enfriar. Coges las chaqueta y te la pones por encima. Te das una vuelta. El rape está cojonudo en el Jolastoki. Vas camimando al campo. Son todos buenísimos, los de tu equipo, y le ponen ganas y parecen muy buena gente, los del contrario., que es el síntoma infalible para presagiar que algo marcha bien. El lateral derecho es una maquina. El que tira las faltas le pega como dios. Aunque pierdan, piensas convencido, esta gente se merece acabar la liga por arriba. Debajo de nosotros, claro, que es que somos buenísimos. A Preciado? Un monumento. Oye cómo juega el negro, te repites una y otra vez. Hay días como esos, media docena, en los que disfrutas viendo Estudio-Estadio y te ríes con lo que dicen Rivero y Pedrerol. Llego a casa al trote, pensando que aun me quedan otros cinco.

sábado, 16 de mayo de 2009

LO IMPORTANTE ES PARTICIPAR.
En las cuarenta y ocho horas siguientes al accidente de marras, el enfermo evoluciona favorablemente. Hacia la muerte. A toda pastilla, no doy un duro por la vida de este fiambre, que me resbala lo que pase con él, de aquí en adelante y en los próximos doscientos años. Llevo cuatro días oyendo canciones del Athletic de Bilbao en la cabeza, que me despiertan cuando me estoy quedando dormido o me susurran el himno de España montado por el equipo de realización de TVE en el descanso del partido, a la hora de la siesta, oe-oe-oe, gritan como posesos lo de Toquero-lehendakari, Toquero-botadeoro o lo que sea que tenga que ver con el pobre chaval, que su madre nunca se pudo imaginar lo que iba a pensar en ella todo este tiempo. Más gritos, recepciones en la Diputación, el Ayuntamiento, esto sólo puede tener su culminación con una calle. No hay remedio. Falta que alguien tenga los cojones de sacar a la ría la gabarra y continuar eternamente la fiesta hasta el juicio final, que no haya tiempo para pensar, que estais todos para el encierro permanente.

miércoles, 4 de marzo de 2009

LA PRIMERA LECCIÓN DEL MANUAL DE AUTOAYUDA COMIENZA ASÍ.
El más mierda de los manuales de autoayuda no debería dejar de incluir una felicidad a la carta como ésta, con episodios que enseñen a conseguirlo en cómodos pasos:

1.- Focaliza el objetivo. Tanto más da que el logro sea transcendental para la humanidad como anecdótico. Mejor esto último. No es lo mismo levantarse de la cama con ganas de acabar con la esclerosis multiple que empezar por algo más simple.

2.- Asegurate que nadie más lo comparte.

3.- Utiliza el sencillo arte de la repetición para hacer de su existencia un motivo obsesivo. Dosis: dos veces al día, los dos primeros meses. Una vez cada cuarto de hora, desde entonces.

4.- Haz un esfuerzo por defender su transcendencia en grupos reducidos.

5.- Consigue adeptos. Que te escuchen de sus ventajas.

6.- No te olvides de los embustes y de las pequeñas trampas: remueve en los anales para defender lo indefendible. Háblales de efemerides a tus fieles.

7.- Examina con periodicidad tus progresos.

8.- Una hora al horno..

Y despertarás una noche, dando voces en medio de la calle, celebrando exultante, como si las tropas aliadas hubieran liberado Paris, la memez más grande.