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viernes, 18 de junio de 2010

CUARTO DE LIBRA.
A la peña le jode que las masas tengan también su festival. Los artistas convencidos y el lobby independiente están rabiados porque lo del Rock in Rio juntó a todoquisqui en la ciudad del rock, allá por Arganda del Rey, y los telediarios despedieron sus ediciones, hay que joderse, todos los días, con las actuaciones de Pereza o Janes Adiction. Dicen que se batieron las plusmarcas de ventas, menus whopper y pastelitos de manzana, y nadie habla de las cifras y de la pasta que deja el evento, pero ante la magnitud del disparate, artistas de saldo y día de la familia en la planilla, hay fotos de Luis Figo en bermudas, no sé qué coño aporta dejar de saberlo. Otros se quejan de que Rage Against The Machine perdiera la poca dignidad que le quedaba. Cerraron uno de los días, cabezas de cartel, decían en la primera, junto a Perry Farrel y a Cypress Hill. Fermin Muguruza se hacía cruces. Ni militancia política ni nada. Algunos aun piden coherencia. Que Zack de la Rocha se trabaje sus turulos y no lleve camisetas made in china. Y yo me conformo con que todos sigan dando alegremente el cante y me dejen, a mis artistas y a mis festivales, vivir tranquilo.

miércoles, 28 de abril de 2010

UNA OPERA EGIPCIA: LA EDAD ANTIGUA DE LOS PLANETAS.
Juzgar el último disco de Los Planetas, entre toda su discografía, sus singles y sus conocidas reinvenciones, eso de ponerle nota y ordenar su lugar en un espacio tan vasto con una perspectiva tan corta, apenas una semana que lo llevo escuchando, me parece a mi que es como mucho juzgar. Es verdad que se parece al anterior y que la voz de J se entiende mejor. Lo dice todo el mundo, será verdad. Pero lo que me llaman hoy la atención son otras cosas: 1-su precio: 15,95 (en la FNAC). Ya vale. El sentido más común invitaría a utilizar el soulseek y esperar a que dentro de dos años ocupe el espacio de todos los que (tan buenos como éste) le precedieron. Y 2-su diseño: creo que esta es una edición limitada en digipack que firma un tal Max (no tengo el gusto). Su principal virtud consiste en recordar que las de Aramburu eran verdaderas obras maestras. A mí, la edición y el diseño, me parecen una mierda.

domingo, 6 de diciembre de 2009

RÁPIDO. QUE SE MUERE.
Debería de ser más preciso Aute cuando habla y pronuncia titulares. Si la música que va a desaparecer, esa a la que se refiere, es la suya. O si es la suya y la de Loquillo. Y la de Rosarillo y todo el equipo. O si es la música en general. O es la industria musical, de la que casualmente los hay que son más parte que otros, el maná que en cinco años va a dejar de caer. Aun compro discos en la tienda y comparto en muchos puntos y comas la esencia victimista del mensaje. Pero cuando me quito el traje de vendedor de El Corte Inglés o de militante de la SGAE (los que le cobraron a Bisbal por el homenaje aquél al pobre niño y los que me sablearon impunemente en mi boda) me desparecen los prejuicios y me atrevo con lo que sea y voy con la segunda parte de la hipótesis. Por qué no son otros los que lo reivindican. Cuántos discos va a dejar Loquillo de vender. Sé que no tiene nada que ver. Pero, y si de verdad desapareciera?

sábado, 6 de septiembre de 2008


EL TATO Y YO: GENTE DYC.
Sigo comprando discos. No me averguenza decirlo. Y no es por llevar la contraria ni por separarme involuntariamente un par de pasos del resto de la tropa, que también. Los compro porque me sale de los cojones y porque en mi cuadriculada mentalidad no he conseguido aun disociar el consumo musical del soporte que lo alimenta y dudo que a estas alturas en las que el cd vale menos que una almendra nada me vaya a hacer cambiar de opinión y pueda gozar del último de Gary Louris sin verle el careto o me permita planificar su escucha sin ordenar mentalmente las canciones o las letras. Necesito tocar lo que me gusta, el plástico o el digipack, igual que no puedo leer doscientas páginas sobre la Guerra Civil en la pantalla de un ordenador ni enchufarla contra una pared. Por eso cada vez que leo el mismo rollo de siempre, la muerte de los soportes, en boca del visionario discográfico de turno, me lo imagino luego con un sensor en la cabeza y unas gafas negras futuristas apuntando la polla hacia una botella de fanta de dos litros.
Lo de que no se vendan discos es otra cosa. Ya es una putada para el sector que aquí se combinen mágicamente las dos cosas: nadie quiere pagar un duro por algo que puede conseguir gratis. Y lo que puede conseguir gratis no le provoca el menor interés.