Mostrando entradas con la etiqueta eurovision. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta eurovision. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de enero de 2010

FIN DE LA HISTORIA. ABUSO Y COPIA.
Les dio por Eurovisión, era previsible. Consiguieron hacer ministro a Pepe Blanco y creyeron que era todo posible, Gundisalvo presidente, y reproducir con una sinfonía orquestada de pedos el himno de la alegría. Son insaciables. Cualquier cosa. La gracieta ha durado suficiente. El tiempo justo para llenarse los bolsillos con los mensajes de sms y salir corriendo, creerse unas semanas los más listos y encima terminar clamando justicia, atribuyéndose el papel de víctimas en un juicio donde su lugar debería de estar apartadito en una esquina junto al de la parte demandada. Por aprovecharse de la gente disminuida como ella, incapaz de comprender el sentido pleno de sus actos. Y de los que allanaron antes el camino y les soplaron la brillante idea, que ni siquiera es propia, plagiadores sin verguenza, que ni puta gracia.

domingo, 25 de mayo de 2008


RODOLFO BUENAFUENTE.

Mal día para llamarse Rodolfo. Mal año. Por desgracia para todos los que compartan nombre con este fulano, dicen que ahora en las escuelas se llevan otras coñas, nada de utilizar el nombre como insulto o de insultar de manera elegante o sutil, que ahora un crío de doce años te saca de la mochila una escopeta de precisión o una lata de gasolina y se acaba la fiesta antes que nadie pueda pronunciar el nombre, Rodolfo, Chikilikuatre, o mentar tus muertos. Me acosté sin saber el resultado. Todos los años, igual. Las coñas de Uribarri me hicieron gracia al principio. El maestro, pensaba, hay que ver cuanto sabe este hombre y que viajao está. A la cuarta canción ya no habia sitio para el sentido común ni para el más sesudo de los razonamientos que quisieran ver un voto de castigo a la política exterior del gobierno en las votaciones, un calvete a la sexta o un recuerdo ad hoc al listejo de Buenafuente, a quien siempre me imagino compartiendo la misma pose con la que me imagino a los magnates, frente a una tele de cincuenta pulgadas, acompañado de Corbacho y Wyoming. Para potar, vaya. Todo invita a lo mismo. El certamen, la canción española y Buenafuente. Que si gana Rusia o llueve del cielo de Belgrado coca-cola, me da lo mismo.